Deconstruye | El club de las de-canas
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El club de las de-canas

Acabo de leer un artículo de periódico que comenzaba con la siguiente afirmación: Hay un momento dramático en la vida de toda persona: ése en el que se descubre la primera cana… A partir de esta frase, se dan algunas informaciones científicas del porqué de las canas y algunas valoraciones poco afortunadas de por qué hay que esconderlas, sobre todo si eres mujer. Agradezco saber de las canas, pero me sobran los juicios sobre ellas. Entre los comentarios al artículo hay uno de un señor que dice que no le gustan las mujeres que llevan canas (no solo que las tienen, sino que las muestran). Afirma que todas las mujeres que conoce con canas son lesbianas y acompaña esa generalización con un “sin ánimo de ofender a nadie”, dando por hecho que ser lesbiana es algo malo… Sírvanse: barra libre de prejuicios.

Tengo canas y las luzco. No recuerdo cuándo me “descubrí” la primera, así que me ahorré el drama y me salgo entonces de la afirmación anterior: en la vida de toda persona... ¿Por qué una mujer con canas genera más incomodidad y más deseo de opinar sobre ella, que un hombre con canas? De él se dice simplemente que le hace más maduro y atractivo; de ellas se dice que parecen lesbianas, o monjas, o señoras de más de 80 años. ¿Por qué todas estas etiquetas se consideran negativas? ¿Qué se dice de un señor calvo? ¿Y del que decide llevar peluca? No parece que haya clichés tan marcados en estos casos. Pero la sociedad asume que una mujer con canas y que no se las tiñe, tiene algo que no encaja.

Pues querida periodista, querido señor que comentas el artículo, yo no he venido al mundo para gustaros a vosotros. Mis canas no deberían ser un problema ni un drama, si no lo son para mí. No luzco canas porque sea valiente, sino porque soy yo: yo soy yo y mis canas y si las salvo a ellas, me cuido a mí (con el permiso de Ortega y Gasset). No reivindico nada, solo quiero que me dejéis ser quien soy. No tengo necesidad de ocultar lo que me anuncia el paso del tiempo, me recuerda que he vivido y que somos finitos. Me da pereza dedicar tiempo y dinero a esconder lo que forma parte de mí (como tener dos brazos). No juzgo a quien se tiñe, porque sus razones tiene, y yo no necesito tener la razón en esto; pero sí pido que no se generalice, que no se juzgue.

Si tienes canas y las luces por reivindicación, por razones ecológicas, por ahorrar, porque está de moda llevarlas, porque eres valiente, porque eres más libre, porque te da pereza teñirte… bienvenida al club de las de-canas. Y a ti que te parecen un drama mis canas, que te parece antiestético en una mujer, pero elegante en un hombre, te dedico estas palabras de Levinas, que me recuerda que yo soy más que todos los prejuicios que la sociedad me lanza:

La violencia no consiste tanto en herir y aniquilar cuanto en interrumpir la continuidad de las personasen hacerles representar papeles en los que no se reconocenen hacerles traicionar no sólo sus compromisos, sino su propia sustancia; en hacerles llevar a cabo actos que destruirán toda posibilidad de actos.

1Comment
  • Marian
    Posted at 13:43h, 15 marzo Responder

    💪🏻 La libertad es un gran tesoro!!!!!

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