Deconstruye | [De]formación vocacional
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[De]formación vocacional

Mencía de Zárate |

Estudio teología desde hace unos años y me entristece comprobar que las congregaciones religiosas femeninas no están suficientemente representadas en las aulas de mi facultad. Son más numerosos los sacerdotes, seminaristas y religiosos, varones, por supuesto, y paradójicamente también los laicos y, ahora sí, las laicas. Es algo sobre lo que llevo largo tiempo pensando, pero creo que nunca me hubiera decidido a escribir de no haber tenido que vivir este final de curso una nueva despedida. Una de mis compañeras más queridas, religiosa feliz, pero estudiante de teología apasionada y feliz también, tiene que dejar sus estudios a medio hacer porque la necesitan en algún colegio del sur de España.

Sin entrar en lo que allí tenga que hacer, me cuesta creer que pueda ser más importante e incluso más urgente que el hecho de que mi buena amiga religiosa pueda completar su formación teológica, deseando hacerlo, además, y dándosele tan bien. Me preocupa que la legítima aspiración de una mujer de este siglo a formarse en lo que se le ha de pedir sea su vocación el resto de su vida, sea ignorada o postergada, me temo, tan innecesariamente. Conociendo lo que conozco de la vida religiosa, algo a estas alturas, temo que los motivos últimos que hayan llevado a la congregación a decidir este cambio en su destino sean superficiales, pues desconfío de la verdadera necesidad o pertinencia del cambio y pienso que si se diera a la educación la debida importancia probablemente se habrían encontrado otras soluciones. Probablemente sean motivos, también, pretendidamente educativos, pues a través de estas decisiones, a mis ojos, caprichosas, se enseña a la religiosa que no es ya su voluntad lo que prima. Creo sinceramente que habrá otros modos y momentos más apropiados de hacerlo y que a una mujer que hoy en día tiene la audacia de optar por la vida religiosa se la debería tratar con mayor respeto; al menos como a una persona adulta y madura.

Me preocupa muy seriamente que las propias congregaciones religiosas femeninas no tomen como prioridad garantizar la formación de sus monjas. Sospecho que en el inconsciente colectivo lo que está pesando en realidad es la resistencia a la formación de quienes no se han beneficiado previamente de ella. Se me dirá que la teología no es la vocación y que lo importante no es la teología, sino Dios. En mi opinión, estos argumentos son equivocados, egoístas y estrechos de miras. La teología sí puede ser la vocación de una religiosa. Debería serlo, de hecho, en muchos más casos de los que lo es; ¿cómo si no ocuparán algún día las mujeres puestos de responsabilidad en la Iglesia? En todo caso, la teología ofrecerá a las monjas las herramientas necesarias para desarrollar y sostener una vida religiosa larga, entregada, fecunda y profunda. Que además el estudio de la teología es lugar de encuentro con Dios es algo, para mí, fuera de toda duda, y cuestionarlo no demuestra más que desconocimiento y falta de sensibilidad.

Lo que agrava estas situaciones es el recurso a la voluntad de Dios que se hace en los medios religiosos para sostener las decisiones. Probablemente habría que responder en el mismo sentido y atreverse a preguntar qué lugar tiene en la Iglesia una mujer adulta que quiera consagrarse a Dios, pero también formarse y ejercer autonomía de pensamiento, juicio crítico, libre y creativo. Me atrevo a recurrir yo también a Dios ahora y afirmar que la inquietud que tiene esa mujer no es suya y que Quien la ha puesto en ella le ofrecerá el espacio necesario para que pueda realizarla. No escribo desde la distancia, sino desde la experiencia personal. Si fuera valiente encabezaría estas líneas con un anuncio: “Busco congregación religiosa femenina comprometida con la formación de sus monjas”. Luego lamentamos la falta de vocaciones y pedimos a Dios por ellas, pero si estudiáramos teología sabríamos que Dios cuenta con nosotras para hacer su voluntad.

3 Comentarios
  • Bea
    Posted at 16:06h, 04 septiembre Responder

    Doy gracias porque mi congregación SÍ que es de las congregaciones religiosas femeninas que SI que apuesta por la formación teológica, y una apuesta vivida con seriedad, como misión =)

    • Admin
      Posted at 10:24h, 13 septiembre Responder

      ¡Damos gracias, Bea! Por esa apuesta de tu congregación y por la tuya personal.
      Un abrazo enorme.

  • Eñi
    Posted at 15:50h, 08 septiembre Responder

    A mi me suena muy cerca lo que leo… En mi congregación, se nos ofrece una formación básica… mínima… Las que piden terminar la Teología… lo pueden hacer, pero el precio personal es caro… Hay mucho que reflexionar ante este tema… porque lo urgente prima sobre lo importante. Me gusta lo que leo, porque hay mucha verdad. Creo que tenemos que seguir hablando, buscando, facilitando… Yo no pedí terminar la Teología. La verdad es que me encanta la Teología y más la Espiritualidad… pero además de causas objetivas, me cuesta ver que la Teología en España tiene no sólo pocas alumnas… sino poco enfoque de mujer… eso me duele más. No hay tantas profesoras en la Teología. Cada vez más y eso me gusta… No sé si podré terminar la Teología, pero sí sé que quiero formarme, leyendo, eligiendo lo que leo, multiplicando, colaborando… y quien sabe… Hay que buscar Juntas. Gracias por tu reflexión.

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