Deconstruye | El tiempo entre posturas: la (sin)razón del postureo
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El tiempo entre posturas: la (sin)razón del postureo

¿Cuántas personas conoces que tienen sus perfiles en medios sociales plagados de selfis o de fotografías suyas con posturas forzadas o imposibles? Nos pasamos el tiempo fotografiando lo que hacemos, a nosotros mismos, nuestro plato de comida, la última compra, nuestra pose preferida de yoga, el último modelito, una foto con nuestras amigas, con el paisaje de fondo… Mostramos lo que vivimos, pero ¿hasta qué punto nos damos cuenta de lo que estamos viviendo? Pensad en esos conciertos en los que los móviles pueblan las gradas, para guardar las imágenes, mientras se borran de nuestras mentes…

¿Qué mensaje queremos transmitir? ¿Qué sentido tiene pasar el tiempo entre posturas? Mientras buscamos la posición adecuada, el encuadre perfecto, la vida sigue su curso, pasando sin que la vivamos… ¿Cuál es la razón de esta moda, que se ha convertido en un deporte de riesgo, cuando se llega al límite de la muerte por selfi?

Este vídeo muestra la sinrazón del postureo en Instagram; pero, quien esté libre de culpa, que pulse la primera tecla. Todos lo acabamos haciendo. No se trata de demonizar los selfis, sino de preguntarnos por qué triunfan y, lo más importante, por qué hay muchas personas que se obsesionan con ellos.

La canción “Oro y humo” del grupo de música Izal tiene un mensaje que refleja muy bien la (sin)razón del postureo. ¿Qué hay tras esas poses? ¿Cuál es la razón por la que necesitamos mostrar nuestra vida, abrir de par en par las ventanas de nuestra intimidad? ¿Cuánta verdad, cuánta mentira hay en lo que exhibimos en los medios sociales? Como dice el estribillo de la canción de Izal:

¿Qué pasará cuando alguien sople y ese polvo salga volando y en vez de oro lo que asome sea carne y nuestro cuerpo pálido temblando?

¿Qué pasará cuando alguien sople y ese humo salga volando y en vez de focos nos alumbre el sol de tarde y nos impida seguir disimulando?

Quizá cuando soplemos no encontremos nada tras la máscara, nada más que oro y humo. Dice Josep María Esquirol que “pensar es vivir dos veces”, no porque alargue la vida, sino porque la intensifica. Parémonos a pensar por qué nos exponemos en la red, más allá de que sea una moda. ¿Por qué razón nuestros jóvenes y no tan jóvenes se preocupan tanto por publicar su vida y no tanto por cuestionarse cómo la están viviendo o qué sentido tiene exhibirla? Hablemos con ellos, preguntémosles por qué lo hacen y ayudémosles a poner más verdad en lo que viven y a flirtear menos con la mentira, sobre todo, cuando se trata de sus propias vidas. Pensar es vivir más intensamente, porque además de vivir, nos damos cuenta de que estamos vivos y de cómo estamos viviendo.

Pero para pensar, necesitamos salir de escena, y dejar que lo pensado aparezca. ¿Somos capaces de retirarnos, para que la realidad asome? Es difícil escapar a la lógica narcisista que nos embauca. Deconstruyamos nuestro modo de exponernos en los medios sociales. Vivir pensando nos permitirá ser más dueños de lo que mostramos o decimos y menos esclavos de lo que otros aprueben o no en nosotros. Está en juego nuestra libertad y nuestra forma de relacionarnos con otras personas y con el mundo. No confundamos las apariencias con la realidad, ni en nosotros ni en lo que vemos.

Examinemos la vida, para desenmascarar a quienes creen ser algo que en realidad no son. Pensemos que no encajar (en las tendencias) es una forma de ser más fieles a nosotros mismos. Atrévete a ser tú, no a ser uno más entre todos los que hacen exactamente lo mismo, reproduciendo las mismas posturas. Vive de tal forma que, por mucho que sople el viento, lo que se muestre sea tu verdad y no lo que nos dicta la sociedad. Escapa de la tiranía de las modas y la dictadura del “me gusta”. Quizá te sigan menos, pero si te sigues a ti mismo, lo otro estará de más.

 

4 Comentarios
  • Rocio Troya Quesada
    Posted at 11:15h, 15 junio Responder

    Toda la razón!!!!

    • Admin
      Posted at 11:21h, 15 junio Responder

      ¡Gracias, Rocio! Todos lo hacemos, pero no está de más pararse a pensar por qué.
      Un abrazo.

  • Beatriz Diaz Tejero
    Posted at 12:46h, 15 junio Responder

    ¿Por qué no encajar en las tendencias es una forma de ser más fieles a nosotros mismos? Comparto que cada cual es cada quien y que vivir pendientes de encajar sin escucharnos y sin pensar lo que realmente queremos es perdernos probablemente lo más importante, pero… las tendencias las hacemos nosotros también. Encajar es también un deseo legítimo ¿por qué no?

    • Admin
      Posted at 14:03h, 15 junio Responder

      Tienes razón, Beatriz, encajar no siempre es negativo. Lo importante es que no lo hagamos por pura inercia o por imposición y que no genere dependencia en nosotros. La cuestión es que nos preguntemos por qué hacemos lo que hacemos y que ayudemos a los más jovenes a planteárselo también.
      Gracias por comentar!

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