Deconstruye | A ras de duelo
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A ras de duelo

Lidia Troya |

Hay quien dice que la vida es una sucesión de pérdidas y compensaciones. Nacemos desnudos y nos vamos abrigando: la familia, las relaciones, las cosas materiales, las actividades en las que nos involucramos, las tradiciones y las creencias nos arropan, permitiéndonos vivir en un mundo que asumimos, porque lo hemos aprendido. Sin embargo, hay acontecimientos vitales que nos desbordan. No hace falta que pensemos en grandes catástrofes o desgracias para sentirnos en ruinas. ¿Quién no ha experimentado la sensación de no pertenecer al mundo en algún momento? ¿Quién no ha lidiado con el escalón insalvable entre aquello que deseamos y lo que la realidad da de sí?

A veces, la realidad nos niega aquello que nuestro corazón desea y a los pequeños malestares cotidianos se unen también las pérdidas: un divorcio, un despido, la propia juventud que se marchita, una enfermedad, un aborto, la capacidad sexual y reproductora, una mudanza, los hijos que echan a volar, la jubilación, la muerte de nuestros seres queridos… De repente se desajusta el mundo conocido, en el que te sientes segura, y te vives a la intemperie, como cuando eras niña. Vas “tirando” como puedes, mientras tu yo anterior, que disfrutaba de la vida, se diluye. No comprendes qué te ocurre ni sabes cómo reaccionar.

Quienes te quieren ayudar no saben cómo relacionarse con tus lágrimas, tu rabia, tu tristeza o tu aislamiento. «Venga, que la vida sigue, que el tiempo lo cura todo», te dicen (o decimos); «piensa en todo lo que te queda; sé fuerte; tienes que salir, ir al cine»…, te aconsejan sin escucharte, mientras tú en silencio gritas: tú qué sabrás, si no vives dentro de esta jaula. Muchos médicos tampoco saben cómo tratarte e indefensos recetan fármacos y antidepresivos que bloquean los procesos naturales, congelando las emociones y necesidades. Porque el sufrimiento existe, pero parece que tiene que durar y verse poco… ¿Por qué? 

El duelo forma parte del sistema de alcantarillado de nuestra sociedad.  Estamos construyendo un mundo en el que la vulnerabilidad, la vejez o la muerte no existen. Sin embargo, hay mucho sufrimiento subterráneo, incluso en aquellos a quienes aparentemente les va “todo bien, gracias” y acumulan «likes». Cada vez hay más personas insatisfechas y frustradas, aunque se dediquen a lo que les gusta, tengan el coche que siempre desearon, viajen a New York, luzcan modelitos espléndidos y tengan “la parejita”… ¿Será que la felicidad no tiene que ver con el concepto que nos vende la cultura occidental y el capitalismo? ¿Estamos menos preparados para el sufrimiento en una sociedad que lo oculta?

Somos un relato en busca de sentido y las pérdidas, si nos decidimos a afrontarlas con estrategias y relaciones de ayuda adecuadas, pueden contribuir a que vivamos de una forma más auténtica y a que crezcamos como personas. Al fin y al cabo, el duelo es una tarea –no una enfermedad- que implica una reformulación de nuestra propia identidad. Como escribe bellamente J. C. Mèlich: “No somos humanos porque hayamos erradicado el mal, la violencia, el dolor…, sino todo lo contrario, porque no podemos hacerlo. No somos humanos porque hayamos encontrado la respuesta al sentido de la vida, sino porque no podemos encontrarla (…). Somos humanos porque no podemos eludir las dudas, los vértigos, las paradojas”.

Podemos vivir, en un sin vivir, de espaldas a nuestra propia vulnerabilidad y la ajena o atrevernos a vivir a ras de duelo: transitando las pérdidas y los fracasos, porque forman parte de nuestra vida. Deconstruyamos la cultura del éxito que rechaza todo aquello que no florece y elogiemos también la belleza de lo que se marchita. Y, sobre todo, démonos permiso para cansarnos, llorarnos, equivocarnos y no ser perfectas.

Os recomiendo esta preciosa canción: «Remamos»

9 Comentarios
  • Rocío Troya Quesada
    Posted at 16:27h, 01 septiembre Responder

    ¡ Así es !…..¡ GRAN ARTÍCULO !

    • Admin
      Posted at 17:18h, 01 septiembre Responder

      ¡Muchas gracias por leer y difundir!:-)
      Un beso enorme.

  • Lourdes González Pinillos
    Posted at 22:40h, 01 septiembre Responder

    Muy interesante y profundo. Mil gracias

  • Ildefonso Peñalver
    Posted at 08:48h, 04 septiembre Responder

    Gracias por vuestro trabajo. Creo que hacer reflexionar es importante y puede ser muy útil en muchos momentos

    • Admin
      Posted at 18:38h, 12 septiembre Responder

      Así lo creemos también en Deconstruye, Ildefonso. Pensar(nos) para vivir(nos) de un modo auténtico es muy necesario.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

  • Gilberto
    Posted at 00:19h, 06 septiembre Responder

    Como este artículo refleja, cada vez estamos más deshumanizados, por desgracia y contra natura nos movemos en lo meramente superficial, gracias Lidia por hacernos reflexionar.

    • Admin
      Posted at 18:35h, 12 septiembre Responder

      ¡Qué bien encontrarnos, aunque sea en la red, Gilberto!
      Gracias por tu comentario y por pararte a reflexionar.
      Un abrazo.

  • Celia
    Posted at 21:05h, 07 septiembre Responder

    A reflexionar ¡
    Muchas graciassss !

    • Admin
      Posted at 18:23h, 12 septiembre Responder

      ¡Gracias a ti por pasarte por aquí, Celia! 🙂

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