Deconstruye | La insoportable levedad de ser
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La insoportable levedad de ser

Lidia Troya (@ruralwoman) |

Cada vez que regreso al pueblo y paseo por sus calles me encuentro a muchos vecinos con los que es casi obligado pararse a conversar. A diferencia de lo que ocurre en las grandes ciudades, donde vamos tan deprisa, aquí los ritmos son acordes con los nuestros y hay tiempo para contarnos. Todo comienza con un sutil ¿cómo te va? y, entre el ruido de los tractores y los gritos de la chavalería, la conversación iniciada se va transformando en un monólogo, que parece más bien un interrogatorio: ¿Ya tienes trabajo? ¿Es fijo? Seguro que ganarás bien… Si capeas salerosa, el siguiente round es la pregunta por el novio, porque -¡claro!- una mujer sin «arrecoger» pasados los 35 es motivo de preocupación pública y quizá objeto de etiquetas. Si eres de un pueblo pequeño la presión no solo viene de la familia, sino de todos los que conocen a tu familia.

Pareciera que “irte bien” se reduce a estar “colocada” (no hablamos de estupefacientes…) o que tu marido lo esté. Esta es una mentalidad muy arraigada en quienes han crecido en la posguerra y que nos han inoculado a las generaciones posteriores. Hay una generación de varones ausentes de casa y omnipresentes en el trabajo, y de mujeres cuidadoras del hogar, que identifican su éxito personal o su tranquilidad como padres, con la nómina de sus hijos. Y nuestra generación, en el fondo, cree estos discursos porque hemos nacido en ellos y la sociedad los sigue alimentando. Estamos destinadas a repetir patrones o a quedar fuera de ellos. Dibujar otros nuevos pareciera imposible…

Sin embargo, ser alguien en la vida no pasa por tener un trabajo. Sería asumir la lógica de lo útil frente a la lógica de lo valioso, pero no somos lo que hacemos. ¿Cuántas mujeres valiosas hay en el pueblo que no han cotizado en su vida a la seguridad social, ni lo harán? Los niños quieren trabajar para “ser algo”, porque aprenden que sus madres son “nada”, porque “no trabajan”, únicamente les cuidan, a costa de la entrega incondicional y las renuncias personales -se es madre antes que mujer, pareja…-. ¿Realmente podemos decir que estas tareas no las convierten en algo muy importante para nuestras vidas?

Ahora que estoy de baja, tras un comienzo de curso frenético, me repito a modo de mantra “soy más de lo que produzco”. No tener trabajo, o dedicarnos un tiempo al encanto de no hacer nada, abandonadas al cuidado propio, a dejarnos cuidar, o al disfrute, nos hace sentirnos inútiles, improductivas y culpables… ¿Por qué  no nos permitimos simplemente ser? Tener dinero es importante, pero no resuelve los problemas y misterios más hondos de la existencia humana. Tener trabajo, incluso plaza fija, tampoco implica que nos guste nuestra vida, ni que amemos la vida que vivimos.

La cuestión de fondo es qué hace que nuestra vida sea vivible de verdad, tenga valor y sentido. Y ello implica preguntarse desde dónde construimos nuestra existencia: ¿En qué se basan nuestras decisiones, elecciones y renuncias? ¿En lo que otros nos han dicho o esperan de nosotras, en lo que se supone que debe hacer una mujer próxima a los 40, o en lo que, en lo más profundo de ti, te sientes llamada a ser? No es solo hacer o cumplir con un rol establecido, se trata de conjugar la propia vida en primera persona para lo que es esencial escucharnos y, a veces, cuestionar la norma. En mi caso, también todo lo que se espera de una mujer independiente y «de buen ver», en edad reproductiva…

Como dice el filósofo surcoreano Byung-Chul Han: “ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose”. En esta sociedad del cansancio en la que (sobre)vivimos, no todo es fruto de nuestro esfuerzo. Ser es más sencillo de lo que pensamos. Repitamos el mantra subversivo “somos más de lo que producimos”, ampliándolo a “soy más que mi nómina, que mi estado civil, que mis (no) hijos, que mi apariencia…”. Aprendamos también a silenciar nuestro “tinglao” interior y abandonemos las jaulas exteriores que nos impiden soportar y disfrutar de la levedad de ser.  

 

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